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Capitulo 18: Fin de Semana Esperado - Parte 2

  • Tanhya Ham
  • 22 dic 2020
  • 3 Min. de lectura

Valeria al contestarle la llamada me dijo -no encuentro la salida, no te veo- yo estaba frente a la salida, donde ella debía aparecer, mis nervios aumentaban entonces levanto la cabeza y la veo saliendo con esa maleta en su mano, la veía caminar y me decía – ¿esto es real? - mientras en mi cara estaba una sonrisa de oreja a oreja, no me la creía que ella estuviera aquí, en mi estado de origen, algo totalmente insólito e inimaginable, yo le miraba y sentía que venía en cámara lenta, tenía mis emociones revueltas, pensaba en de verdad si le gustare, en cambio a mí al verla, mi mente decía –Wow es más bella en persona que en fotos- llego el momento en el que ella se acercó a mí y con sinceridad no sabía cómo reaccionar ante esa situación, ella se quitó su cubrebocas y me dio un besito en mis labios, mientras Kenia nos grababa.


Nuestro abrazo demoro unos minutos y después Velería saludo a Kenia, la verdad al caminar al estacionamiento fue algo tan difícil de creer, el como una persona desconocida venga desde otro estado a verte, es algo totalmente tan lindo. Subimos al coche y llegamos a casa, la verdad me mostraba un poco tímida, pues es la primera vez que la miraba, al llegar pasamos a comprar algo para cenar, fuimos por mi moto y subimos a casa de mi hermano, estaba más nerviosa porque no sabía si le gustaría lo que tenía preparado para ella, llegamos y lo primero que me dijo fue –me podrás prestar tu baño- y dije en mi mente –es ahora, ya vera lo que prepare para ella- al entrar prendí la luz y volteo a ver todo lo que adorne para ella, en ese momento me abrazo y me dijo –no, porque... gracias- la verdad me sentía tan bien, pero preguntaran, ¿Qué fue el detalle?, les comento que adorne el cuarto con corazones dibujos y nuestros nombres con flores y letras que decían TE AMO, VALERIA y TANIA.


Cenamos y Kenia se fue como a las 4 de la mañana, obviamente no dormimos si no hasta las 8:00 de la mañana, fue una noche deliciosa, verla por primera vez, después de cenar y de unas cervezas besarnos como si fuera la última vez, con amor con pasión y un deseo enorme de estar juntas a solas, seria tonto decir que nos fuimos a dormir, mentiría si digo eso, la verdad es que sentir su piel junto a la mía, fue una experiencia que podría decir, no la había vivido antes, lo más raro de todo es que no existió la pena ni la vergüenza, fue algo tan transparente, como si es la primera vez al estar con ella, pero a la vez ya lo hubiese estado, es raro pero fue maravilloso.


Sentir sus manos en mi cuerpo, sus labios en los míos, oír su respiración fue algo tan lindo, que por momento no me lo creía, tenía unas ganas de pellizcarme para sentir que esto no era un sueño, lo mejor de todo esto fue, el despertar a su lado, y poder decirme –Tania, esto no es un sueño, es real, ella está aquí contigo a tu lado- yo la miré y sonreí, y la miraba con unos ojos de amor, besaba su frente pues la tenía a un lado, aunque sabía que solo serían tres días los que ella iba a estar aquí, yo estaba demasiado feliz de tenerla a mi lado.


Teníamos planes ya contemplados para este fin de semana, supuestamente teníamos que levantarnos temprano, pero, como dormimos tarde, o digamos que ya temprano, era imposible salir temprano a donde planeábamos ir, después de habernos dormido a las ocho de la mañana, ahora a continuar el fin de semana, en los planes teníamos contemplado ir...

 
 
 

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